Hace dos años que tuve un accidente grave en bicicleta, y siento un poco de nostalgia pensando en todas las cosas que han sucedido desde entonces.
Muchos ustedes se recuerdan que empezamos muy bien el año escolar 2006-2007 – empezamos nuestro año con una celebración para todos los empleados en más de una década. Parecía como que todo nuestro distrito estaba entusiasmado cuando salimos de la celebración “Conectando los Puntos” ese día, con una nueva promesa de usar el “poder de 6,000” para transformar nuestro distrito escolar para que cada uno de nuestros estudiantes reciba una educación de primera clase. En mis comentarios ese día, les compartí que iba a cumplir 55 años y que había empezado a pensar que tenemos poco tiempo para dejar nuestra marca en este mundo. No tenía idea lo proféticas que eran mis palabras.
On a beautiful Sunday afternoon, nearly at the end of a 28-mile ride past scenic Kentucky horse farms, I lost my balance while fiddling with my water bottle, and my bike toppled to the pavement. I broke my collarbone, several ribs and my right hand, and shattered my pelvis. Though my helmet cracked in three places, I suffered no head trauma. I was hospitalized for nearly a month, had six surgeries and battled a serious secondary staph infection. I missed work for three months while I fought to live and learned to walk and care for myself again. When I returned in January, I was still in a wheelchair and worked partial days while I kept up a strict physical and occupational therapy regimen.
Desde que estuve en el cuarto de emergencia hasta que volví a trabajar, las demostraciones de cariño y apoyo de nuestra comunidad fueron fenomenales. Recibí más de 1,000 tarjetas y cartas, más de 600 personas enviaron saludos de mejoría por nuestro sitio web, y nuestra familia recibió muchos regalos, comidas y flores. Docenas de Iglesias y templos me pusieron en sus listas de oraciones. Una mañana de nieve, un par de estudiantes de escuelas secundarias superiores vinieron a limpiar la nieve de nuestra acera. Otro estudiante, autista, decidió que quería visitarme cuando yo estaba en casa y lo hizo unas dos veces con su mamá, y nos hicimos buenos amigos. ¡Hasta me preparó una cena una noche! El cariño que nos demostraron el distrito escolar y la comunidad con Kathy y conmigo realmente me ha cambiado la vida para siempre. Siempre había pensado que Lexington era un lugar maravilloso, pero el cuidado y preocupación personal que tantas personas me demostraron.
Muchos de ustedes saben que ahora soy abuelo… nuestra nieta Allie que ya cumplió un año se pasa sus día en casa con mi esposa mientras su mamá trabaja. El otro día, Allie andaba en un pequeño triciclo de plástico que nuestros directores de escuelas primarias me dieron como broma mientras me recuperaba en el hospital. Al verla en mi “Stu-debaker” (como lo llamaron los directores), me recuerda mi estadía en el hospital, deseando estar de vuelta en el trabajo, extrañando mis interacciones diarias con estudiantes, profesores y miembros del personal.
El accidente me ha cambiado mi perspectiva de la vida, me enseñó a estar agradecido de las pequeñas cosas en nuestra vida diaria. Las cosas que consideramos insignificantes – como duchas, estar de pie, gozar de una buena noche de dormir bien – han tomado un nuevo significado para mí. Ahora le pongo más tiempo y dedicación a capacitación del personal, capacitación de mentores y liderazgo; me he dado cuenta que hay que porque puede que mañana no esté uno aquí. Siempre he pensado que el paso del líder determina la rapidez del grupo y tengo reputación de ser dedicado al trabajo. Desde el accidente, tengo un mayor sentido de urgencia, poniendo más presión en mí mismo y pidiéndole al personal que logren la meta del distrito de mejorar el rendimiento de los estudiantes.
Me siento orgulloso de decir que gracias a un gran personal, estudiantes y comunidad, nuestro distrito ha mejorado dramáticamente en los últimos dos años. Nuestro equipo de liderazgo es más fuerte. Tenemos la mejor junta directiva que nunca en esta comunidad. Nuestros directores están enfocados en lo académico más que nunca. Nuestros profesores están encontrando maneras creativas y novedosas para enseñarles a todos los estudiantes. Nuestros estudiantes están celebrando. Nuestras familias y comunidad están encontrando nuevas maneras para apoyar a nuestras escuelas y mantenerse involucradas con nuestros estudiantes. Hay ganancias tangibles, mensurables en el logro de nuestros estudiantes – antes de mi accidente, tres escuelas de Fayette County habían alcanzado 100 en CATS. Este año, tenemos 19 escuelas sobrepasando esa meta del estado. En 2006, 375 estudiantes sacaron distinguido en cada área de exámenes. La semana pasada, tuvimos más de 1,875 estudiantes distinguidos en cada área.
Muchos de ustedes saben que he prometido no andar más en bicicleta por afuera hasta que me jubile porque no me imagino pedirle a la comunidad que entienda si tengo otro accidente. Sé que tengo una responsabilidad para toda esta comunidad, pero especialmente a nuestros estudiantes, y no quiero que nada me impida seguir este trayecto en que se ve nuestro distrito. Juntos, nos aseguraremos que cada estudiante reciba una educación de primera clase, sin importar la raza, lo socio-económico, necesidades especiales ni otros retos. El poder de 6,000 se refiere al poder que se hace posible cuando cada miembro del personal se enfoca a ayudar a que los estudiantes alcancen a altos niveles.
A pesar de que hemos grandes ganancias en dos años, todavía hay mucho que hacer. Hemos empezado a ponerles más atención a las escuelas intermedias y superiores, donde de alguna manera el reto es mayor. Pero sabemos lo que funciona. Sabemos cómo ayudar a todos los estudiantes – el primer paso es creer en ellos. Escuché una historia el otro día de un profesor de educación física en la mitad de su carrera que se molestó un poco cuando uno de los profesores jóvenes sugirió que los estudiantes corrieran en la cancha. Ella admite que se resistió pensando inmediatamente que no lo podían hacer. Pero luego desafió a los estudiantes y se sorprendió ver que corrían mucho mejor de lo que ella había pensado. . Compartió su cambió con el resto de la facultad el otro día, concluyendo que los estudiantes encontrarán maneras de hacer lo que le pidamos y que las únicas limitaciones para los estudiantes son las que los adultos les imponemos.
Más aún, cuando yo estaba en rehabilitación en Cardinal Hill, no podía creer lo que algunos pacientes podían hacer – jóvenes y mayores. El espíritu humano es algo fenomenal, y estoy convencido que no hay barrera que no podamos superar juntos. Únanse a mí en volver a comprometerse a la visión que todos los estudiantes podían alcanzar a altos niveles. Tenemos que encontrar soluciones creativas. Puede que tengamos que dedicar más recursos. Puede que tengamos que trabajar unas horas más. Una cosa es de seguro – el poder de 6,000 puede hacer una diferencia para nuestros estudiantes.